El Gobierno busca recuperar la agenda pero la interna y el Adorni gate no ayudan


“Qué semanitas”, se escuchó decir a uno de los deambulantes habituales de la Casa Rosada que lleva sus ojeras como una marca de guerra. El sentimiento abrumador hermana, después de mucho, a todas las tribus que habitan el oficialismo: no hay un sólo escalafón del gobierno que no haya sentido el cimbronazo que generó el todavía no justificado viaje de Manuel Adorni a Punta del Este en jet privado y el crecimiento de su patrimonio.

El jefe de gabinete brindó este miércoles una estudiada conferencia de prensa que, pese a los esfuerzos del coaching, quedó opacada por el nerviosismo y la furia del orador. «Apenas un periodista», la exigencia de perdón a un ex colega, y el amparo del silencio por una investigación judicial en curso, entre otros grandes éxitos, coronaron el retorno del ex vocero a su atril, al que volverá, dicen, una vez por semana, para dejar atrás los días más tensas que el gobierno tenga memoria.

Durante todo el fin de semana, luego de decidirse a volver a poner la cara tras quince días de silenzio stampa, Adorni se mantuvo en contacto contínuo con Santiago Caputo, quien por pedido expreso del ex vocero se puso al frente del comité de crisis para pulir los detalles de su escueto descargo. Con el visto bueno de Javier Milei, y tras los apoyos y contenciones pertinentes, los miembros de la mesa chica del presidente acordaron que la única manera de dejar atrás el escándalo es retomando el control de la agenda y a ello se embarcaron.

Durante la conferencia que contó con la participación estelar y pasiva de medio gabinete, el ministro coordinador detalló los planes legislativos del oficialismo, que incluyen la aprobación de un paquete de leyes de propiedad privada, la reasignación de partidas para la compra de armamento para las Fuerzas Armadas auspiciado por las ganancias de las privatizaciones y el avance de nombramiento de jueces, entre otros anuncios estrafalarios. 

El miércoles por la noche, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, dio a conocer que el gobierno comenzó con el proceso para enviar al Senado 62 pliegos de jueces, fiscales, defensores y conjueces. El avance, exigido por la Corte Suprema en el primer encuentro que mantuvieron con el flamante funcionario la semana pasada, responde a una necesidad preocupante: el 37% del sistema judicial está vacante, porcentaje que podría subir al más del 40% para mitad de año si el gobierno no concreta el resto de los envíos. Es en este punto donde se corta la magia.

La llegada de Mahiques al gobierno estuvo plagada de suspicacias. El hijo del juez de la Cámara Federal de Casación desembarcó en el gobierno de la mano de Karina Milei, quien en silencio movió sus hilos para quitarse de encima al caputista Sebastián Amerio, y con el auspicio de importantes integrantes del círculo rojo. También con el rechazo de otros. Pese a ser miembro honorario de la familia judicial, un sector del árbol genealógico hizo saber su descontento y, con movimientos cada vez menos sutiles en causas cada vez más peligrosas, hacen tambalear el plan judicial que los hermanos presidenciales tallaron a espaldas del asesor.

Karina Milei junto a Juan Bautista Mahiques.

Antes de su eyección, Amerio había logrado confeccionar una nómina sustanciosa para completar las vacantes vigentes que contaba con el visto bueno de la mayoría de las tribus que conviven en los juzgados más importantes del país. Pero la interna y el recambio en el ministerio metieron la cola. “Están en revisión todos los nombres”, hicieron saber apenas horas después de su nombramiento desde el círculo del ministro recién llegado, y desde entonces se desató el caos.

Jueces, fiscales y gobernadores que tenían apalabrados sus convenios fueron notificados de cambios que no cayeron en gracia. Muchos ya hicieron saber que su acompañamiento no está garantizado. Otros optaron por el silencio pero movieron sus fichas para recordar que la partida es larga. Son estas turbulencias lo que complican el avance de los nombramientos de funcionarios judiciales al nuevo ministro, que todavía hace equilibrio entre sus nuevos y viejos amigos. En concreto, pese al envío de estos 62 pliegos, no está garantizado que los nombramientos se den con el ritmo prometido y, por sobre todo, que pretende la Corte.

Juan Bautista llegó, ahora va a tener que devolver favores”, sintetizaron en el despacho de un importante operador judicial que conoce Comodo Py como la palma de su mano. En la misma sede advierten que la disputa es más profunda y tiene como premio la procuración general que todavía ocupa Eduardo Casal.

Para cambiar al procurador que más años lleva en su cargo, el gobierno necesita dos tercios del Senado. Con esta nómina, y estos incumplimientos, los números no dan. Por eso, desde el oficialismo hacen saber que tanto esa discusión como la del nombramiento de los dos ministros restantes de la Corte quedarán para el segundo semestre. Cuánto aguantarán las partes sin herirse de muerte es una pregunta que recién tendrá respuesta en un par de meses.

El Gobierno busca recuperar la agenda pero la interna y el Adorni gate no ayudan

La interna, el eterno cisne negro del gobierno

Hace un par de semanas, a través de sus voceros extraoficiales, Karina dejó trascender que la avanzada en Justicia fue sólo el comienzo. Entre los objetivos de la hermana presidencial, la Secretaría de Inteligencia pica en punta. Para ello, tanteó a través de terceros a Jorge Anzorreguy, sobrino del ex agente menemista, para ocupar el lugar del actual secretario, Cristian Auguarda. “El Corcho” no sólo dijo que no a cada uno de los intermediarios que le acercaron el ofrecimiento de la menor de los Milei. La secretaria general de la presidencia también sufrió el embate de una potencia que está lejos de poder manejar.

El martes por la noche, mientras la atención estaba puesta en la desconcentración de la marcha por la conmemoración del 50 aniversario del golpe, la SIDE publicó un comunicado en el que anunció un encuentro entre Auguadra y el director de la CIA, John Ratcliffe, en Estados Unidos. La misma publicación, poco difundida en los canales institucionales del oficialismo, da a conocer que la Secretaría será distinguida en la sede del organismo por el “proceso de profesionalización” de la entidad. El movimiento, aunque sutil, envió un mensaje claro: Washington ya tiene su favorito. Quien quiera oir, que oiga.

El posicionamiento estadounidense, sin embargo, no sirvió para controlar todos los frentes. Este jueves, el Congreso de la Nación definirá el nombre del nuevo presidente de la Comisión Bicameral de Inteligencia que supo estar a cargo del radical Martín Lousteau. Por varias semanas, el nombre de Cristian Ritondo, una de las figuras amarillas de mejor trato con Caputo, rondó por varios escritorios. Pero quienes están al mando de la rosca parlamentaria descartaron por completo ante este medio que le sea entregada ña conducción de una de las comisiones más sensibles. “Ya le dimos muchos gestos al PRO, la bicameral es del gobierno”, sentenció una fuente inobjetable ante este diario sin dejar margen a las dudas.

Aunque controlada la bicameral, desde el karinismo ahora le bajan la espuma a la posibilidad de avanzar contra la SIDE y enfocan todos sus cañones al ARCA, donde reina el también caputista Andrés Vázquez, el ministerio de Salud a cargo de Mario Lugones y hasta la secretaría Legal y Técnica que dirige con ojo clínico María Ibarzabal Murphy, apodada por el propio Javier Milei como la “ministra de leyes”.

Con vulgaridad manifiesta, en las últimas semanas los tres funcionarios sufrieron embates mediáticos de dudosa procedencia. En Salud, incluso, están padeciendo un llamativo cese de flujo de dinero para hacer frente a las obligaciones con prestadores que pone en riesgo la estabilidad del ministerio y su conductor.

El Gobierno busca recuperar la agenda pero la interna y el Adorni gate no ayudan

En el círculo del presidente juran que el libertario no está al tanto de las avanzadas contra su asesor. Dicen, incluso, que de conocerlas haría lo imposible para impedirlas. Sin embargo, resta con volver al caso de Amerio para sacar conclusiones sobre la postura del libertario. Quienes lo conocen desde hace varios años advierten que la simbiosis entre los hermanos es inquebrantable, incluso cuando ésta dinámica tiende a ser perjudicial para la imagen del primer mandatario.

Con la imposibilidad filial sobre la mesa, Milei envía gestos hacia adentro con los que espera poner fin a una puja que desde hace meses se mueve en el terreno personal. El reconocimiento a su asesor en el homenaje a Adam Smith ante la impenetrable postura de su hermana es una muestra gratis de ello.

Es toda una incógnita para propios y ajenos cuál será la continuidad de una convivencia que para ninguno de los protagonistas es amena. Por lo pronto, y haciendo abuso de la ya instalada frase popular, el gobierno fingirá demencia y continuará buscando cooptar una agenda que hace tiempo no controla. La reformulada frase de un importante miembro del gabinete sirve de síntesis para explicar la situación dentro del Ejecutivo: “hay que pasar el otoño”. 



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