La primera noche de los corsos oficiales marcó el regreso del brillo y la identidad del carnaval correntino en el corsódromo Nolo Alías en esta capital, con un espectáculo que volvió a poner en escena toda la potencia cultural de esta fiesta popular. Con ritmo, color y emoción las comparsas conquistaron nuevamente al público en una jornada cargada de energía, mostrando por qué Corrientes mantiene su lugar como uno de los grandes escenarios del carnaval argentino.
Tras el acto inaugural, que incluyó el corte de cintas y la presencia de autoridades provinciales y municipales, el desfile comenzó rápidamente, dejando el protagonismo absoluto al espectáculo sobre la calzada. La ceremonia formal fue breve y dio paso a la esencia del carnaval: la música, el baile y el despliegue artístico de cada agrupación.
La encargada de abrir la noche fue la agrupación Imperio Bahiano, que marcó el pulso inicial con su puesta en escena. Luego desfilaron Samba Show, Ara Berá, Sambanda y Copacabana, cada una con su estilo, sus colores y su identidad coreográfica. El público respondió con aplausos constantes y acompañó cada pasada con entusiasmo, generando el clima festivo característico del carnaval correntino.
La programación continuó con Kamandukahia, Arandú Beleza y Samba Total, mientras que el cierre estuvo a cargo de Sapucay, que desplegó un espectáculo de alto impacto visual y musical. A lo largo de la noche, el nivel artístico se mantuvo alto, con trajes imponentes, carrozas trabajadas en detalle y cuerpos de baile que sostuvieron la intensidad del show.
La asistencia de público fue importante, aunque sin llegar al lleno total. De todas maneras, el clima festivo se mantuvo firme y el corsódromo mostró una gran respuesta desde las tribunas. Uno de los momentos más esperados fue el paso de Ara Berá, que sufrió una demora en la salida, superior a los quince minutos. A pesar de ese contratiempo la comparsa logró sostener la calidad de su espectáculo, aunque la parte final del desfile debió ajustarse en los tiempos.
El renovado corsódromo ofreció un marco moderno para la fiesta, con mejoras en accesos, iluminación y sanitarios que facilitaron la circulación del público y optimizaron las condiciones de trabajo para comparseros y organizadores. Estas obras forman parte de la apuesta para consolidar al carnaval como un motor cultural y turístico para la provincia.
El carnaval volvió a mostrar su enorme valor cultural y social. Miles de comparseros dejaron todo en la calzada, reflejando meses de preparación en cada traje y cada coreografía. La fiesta continuará hasta el 28 de febrero, con la expectativa de recibir visitantes de distintos puntos del país.
Más allá del espectáculo, el carnaval representa identidad correntina, memoria colectiva y una expresión viva de la cultura popular. La primera noche dejó sensaciones positivas, y confirmó que el brillo característico del carnaval volvió a estar presente, renovando el vínculo entre la fiesta y el pueblo correntino.

