Graciela Molina de Cancio y Victoria Cancio, las mujeres que le otorgaron la financiación directa al jefe de Gabinete Manuel Adorni para la compra de su departamento en Caballito, declararán este lunes ante el fiscal federal Gerardo Pollicita en el marco de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito. Ambas figuran como acreedoras del funcionario tras haberle concedido una hipoteca “no bancaria” de 100.000 dólares el mismo día en que la esposa de Adorni adquirió otra propiedad en un country Indio Cua Golf Club, en Exaltación de la Cruz.
La escribana que validó las firmas, Adriana Nechevenko, negó la existencia de préstamos en efectivo y aseguró que las operaciones fueron “normales” y sin “irregularidad”, aunque aclaró que se trató de una compra en cuotas con financiamiento directo de los vendedores, no de un préstamo de capital externo. Sin embargo, Pollicita busca determinar si esos fondos fueron legítimos o si encubrieron un origen ilícito, sobre todo porque el precio de compra del departamento de Adorni –230.000 dólares– estaría por debajo de los valores de mercado, un indicio que profundiza las sospechas sobre la cuestionada transparencia del funcionario libertario.
Se le complicó a Adorni
La semana pasada, la justicia ya había tomado declaración por Zoom al exfutbolista Hugo Morales, dueño original del inmueble antes de vendérselo a las dos mujeres que luego lo transfirieron a Adorni, lo que añade un eslabón más a la cadena de operaciones cuestionadas. El fiscal busca ahora corroborar si estos movimientos inmobiliarios encadenados ocultaron un enriquecimiento injustificado del jefe de Gabinete, mientras el Gobierno de Milei enfrenta crecientes acusaciones por tolerar prácticas que replican la lógica de las viejas prácticas que prometió erradicar.

De confirmarse la ilegitimidad de los préstamos, el caso Adorni se sumaría a una serie numerosa de escándalos de corrupción interna del libertarismo en el poder, evidenciando que el discurso antisistema enarbolado como una de las prioridades del gobierno de Milei no es más que una cáscara vacía. La declaración de las dos mujeres entre las 9 y las 11 de la mañana será clave para determinar si el funcionario logra despejar las dudas o si, por el contrario, queda expuesto como la cara visible de un gobierno que desde hace rato sangra por sus propias contradicciones.

