«Zelenski llegará el viernes, está confirmado», declaró Trump el miércoles al inaugurar la primera reunión de su gabinete federal de su nuevo gobierno. «Llegaremos a un acuerdo con Rusia y Ucrania para poner fin a las muertes de jóvenes soldados».
Trump ha pasado la última semana denigrando a Zelenski como un «dictador» y culpando a Ucrania por la guerra que comenzó Rusia. Claramente fue parte de una campaña de presión pública contra un líder que era aliado del gobierno de Joe Biden, destinada a lograr que acepte una propuesta que le daría a Estados Unidos una gran participación en su economía de “minerales críticos” en Ucrania.
Si bien la situación es muy fluida y la visita podría cancelarse, el gobierno de Estados Unidos es optimista porque se ha alcanzado un acuerdo en principio sobre los valiosos minerales que posee Ucrania, algo muy preciado por la Casa Blanca.
Zelenski, sin embargo, dijo que el compromiso sobre recursos mineros es más bien un «acuerdo-marco», que podría evolucionar dependiendo de cómo vayan las conversaciones con el mandatario norteamericano. «Puede convertirse en un gran éxito, o simplemente desaparecer», avisó Zelenski.
Trump dice que quiere «recuperar el dinero» de la ayuda acordada a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa y las negociaciones por el acuerdo ha tenido varios vaivenes.
Fuentes ucranianas dijeron que la propuesta inicial de Washington equivalía a «sacarnos 500.000 millones» de dólares, el cuádruple de la asistencia movilizada hasta ahora por Washington, es decir unos 120.000 millones de dólares, de acuerdo con datos del Instituto de Kiel para la Economía Mundial (IfW Kiel). Entonces el presidente ucraniano rechazó el acuerdo, negándose a rubricar un documento que pesaría sobre «diez generaciones de ucranianos».
Esta reivindicación financiera de Estados Unidos ya no figuraría en el documento. El documento prevé que norteamericanos y ucranianos exploten conjuntamente los recursos mineros de Ucrania, y que los ingresos derivados alimenten un fondo perteneciente a los dos países.
Según dijo un alto responsable ucraniano a la agencia AFP, los estadounidenses aceptaron sacar «todas las cláusulas que no nos convenían, en particular la relativa a los 500.000 millones de dólares».
Como condición, Kiev pide a sus aliados la obtención de garantías de seguridad, es decir un mecanismo político-militar que disuada a Rusia de lanzar un nuevo ataque más adelante. Ucrania estima que la mejor garantía sería un acceso a la OTAN, un escenario rechazado por Washington y considerado como una línea roja por el Kremlin.
Otra demanda ucraniana es el despliegue de soldados de mantenimiento de paz, una vez que se haya acordado un alto el fuego con Rusia.
Estados Unidos ha dicho que no enviará tropas, aunque ve con buenos ojos que se despliegue a soldados de países europeos. Este miércoles Trump dijo que Europa y no Estados Unidos debería ser “mayormente responsable” de apoyar a las fuerzas militares ucranianas y frenar futuros ataques rusos si la guerra actual termina.
El texto del acuerdo sobre los minerales incluiría una referencia en general a la seguridad de Ucrania, pero no garantías concretas. La cuestión está siendo objeto de negociación.
El tema de los “minerales críticos” que posee Ucrania es un factor clave en las tratativas. Ese país concentra alrededor del 5% de los recursos mineros mundiales. Los que le interesan en particular a Trump no están siendo explotados, o bien son de difícil acceso, o se encuentran en territorio ocupado por Rusia.
Ucrania produce tres minerales críticos: manganeso (es el octavo productor mundial según World Mining Data), titanio (11º productor mundial) y grafito (14º productor), indispensable para las baterías eléctricas. Además, es también uno de los principales países de Europa en cuanto a potencial de explotación de litio, indispensable en la fabricación de baterías de coches eléctricos.
Explotar esos yacimientos implicaría inversiones millonarias. Por ejemplo, el gobierno ucraniano señala que la explotación del yacimiento de Novopoltavske, en la región de Zaporiyia, necesitaría por sí solo unos 300 millones de dólares de inversión. Allí se estima que hay apatita, tántalo, niobio, estroncio, tierras raras e incluso uranio. Pero todo ello está en territorio ocupado por el ejército ruso, y el Kremlin ha descartado ceder las zonas bajo su control.
Los metales raros son importantes para muchos tipos de tecnología y electrónica, incluyendo atención médica, militar, aeroespacial, así como usos de energía limpia.
«Queremos recuperar el dinero», dijo Trump, quien volvió a exagerar la cantidad total de ayuda estadounidense enviada a Ucrania desde que comenzó la guerra. Estados Unidos ha enviado casi 120.000 millones de dólares en ayuda a Ucrania desde que comenzó la guerra, pero Trump volvió a afirmar falsamente que Estados Unidos había enviado 350.000 millones de dólares.
Las negociaciones se producen en medio del acercamiento de Trump a Rusia, que también se ha mostrado dispuesta a negociar sus propias tierras raras.
La semana pasada, funcionarios de Estados Unidos y de Rusia se reunieron en Riad para decidir cómo avanzar en el conflicto con Ucrania, sin la presencia del gobierno de Kiev. Rápidamente Zelenski descartó cualquier decisión que tomaran y dijo que sin la presencia de Ucrania no habrá ningún acuerdo.