Cuba revive el fantasma del “período especial” y activa un plan de restricciones para la población



Cuba empieza a aplicar medidas de emergencia para enfrentar una grave crisis energética, apenas un día después de que el presidente Miguel Díaz-Canel reconociera públicamente el impacto de la orden ejecutiva de Donald Trump que bloquea el acceso de la isla al suministro de petróleo.

Las primeras consecuencias ya se hacen sentir: restricciones al transporte interprovincial, estímulo al home office, reducción de la actividad en empresas estatales y clases semipresenciales en parte del sistema educativo. El Gobierno busca priorizar los servicios esenciales en un contexto de escasez que amenaza con agravarse en las próximas semanas.

Pese a las limitaciones, durante la jornada del viernes La Habana mostró una actividad desigual. Escuelas, bancos, panaderías, farmacias y oficinas públicas funcionaban con relativa normalidad, aunque las filas en las estaciones de servicio se extendían por varias cuadras, una imagen habitual en los últimos años de crisis económica.

En las calles, sin embargo, domina la preocupación.

El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga detalló que el Consejo de Ministros aprobó un paquete de medidas que entrará en vigor el lunes. Entre ellas figuran la restricción en la venta de combustible a particulares, la reducción de recorridos ferroviarios y marítimos, el recorte de viajes interprovinciales y una semana laboral de cuatro días en empresas estatales.

En el ámbito educativo, se reorganizarán las jornadas escolares por territorios y se extenderá la modalidad semipresencial en universidades y centros técnicos. También se pospondrán actividades colectivas y eventos culturales: la Feria Internacional del Libro de La Habana fue suspendida hasta nuevo aviso.

El recuerdo del “período especial” de los años 90 vuelve a sobrevolar la isla. Apagones prolongados, fábricas paralizadas y transporte casi inexistente marcaron aquella etapa tras la caída del bloque soviético, un escenario que muchos temen volver a enfrentar.

Desde Washington, Trump redobló la presión y aseguró que, “sin petróleo, Cuba va a colapsar”. En La Habana, el mensaje oficial apunta a la resistencia.

“¿Otra vez sacrificio? Si no resistimos, ¿qué vamos a hacer?”, preguntó Díaz-Canel, mientras prometía nuevas disposiciones de ahorro y planes de contingencia.

Los expertos advierten que, si no llegan nuevos envíos, la isla podría enfrentar una crisis severa en marzo. En lo que va del año, Cuba recibió apenas un petrolero procedente de México, con unos 86.000 barriles, muy lejos de los 110.000 barriles diarios que necesita para sostener su sistema energético.

La nueva escalada de tensión se desató la semana pasada, cuando Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a los países que suministren combustible a Cuba, con el objetivo declarado de presionar por un cambio de modelo político. La medida llegó tras la ruptura del flujo petrolero desde Venezuela, proveedor clave durante dos décadas, luego de la ofensiva militar estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro.

México y Rusia figuran entre los pocos países que aún abastecen a la isla. Sin embargo, Washington advirtió que también podrían quedar alcanzados por sanciones comerciales.

En un mensaje televisado de dos horas, Díaz-Canel calificó la situación como un “bloqueo energético” y advirtió sobre su impacto en todos los niveles de la vida cotidiana.

“Impedir que llegue una gota de combustible afecta el transporte de alimentos, los hospitales, las escuelas, la producción económica y el turismo”, sostuvo, visiblemente afectado.

Cuba produce apenas el 40% del combustible que consume y depende de las importaciones para sostener su funcionamiento.

Con información de Agencias

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