Cien scouts de Goya vivieron su campamento anual y reforzaron el espíritu de servicio


Durnate el fin de semana extra largo por el feriado de carnaval, el Grupo Scout «Nuestra Señora del Rosario» N° 613 de Goya llevó adelante su tradicional campamento anual de verano en la ciudad de Colón, provincia de Entre Ríos. La experiencia reunió a alrededor de un centenar de personas, entre niños, adolescentes, jóvenes, educadores y padres, consolidando una vez más el espíritu comunitario que caracteriza al movimiento.

La partida fue el sábado 14, bien temprano. Dos colectivos y varios vehículos particulares trasladaron al contingente hasta un amplio predio del gremio SOMU, donde se desarrollaron las actividades y se levantaron las carpas. Para muchos chicos, especialmente los más pequeños de la rama Manada (8 a 11 años), fue una oportunidad única de fortalecer vínculos y dar sus primeros pasos en la vida al aire libre.

Durante cuatro días, las ramas Manada, Unidad Scout, Caminantes y Rover compartieron juegos, competencias, dinámicas grupales y momentos de reflexión adaptados a cada edad. Bajo la coordinación del jefe de Grupo, Patricio «Pato» Escudero, y los responsables de cada rama, el campamento se convirtió en una verdadera escuela de valores.

Más allá de la diversión, el objetivo central fue promover el trabajo en equipo, la autonomía y la solidaridad. Lejos de las pantallas y la rutina cotidiana, los niños y jóvenes aprendieron a organizarse, colaborar y asumir responsabilidades en un entorno natural que invita al descubrimiento y al compañerismo.

Uno de los momentos más esperados fue la visita al multiparque «Molino Aventuras», donde los scouts pusieron a prueba su valentía en una tirolesa de 350 metros, puentes aéreos y distintos circuitos de desafío físico. También realizaron una excursión a un sitio histórico con museo, recorrieron la ciudad de Colón y disfrutaron de sus playas, combinando recreación y aprendizaje.

El acompañamiento de las familias resultó fundamental. Los propios integrantes del grupo generaron los recursos para el viaje mediante la venta de pollos, empanadas y otras actividades. «Destacamos el gran apoyo de los padres», señalaron desde la organización, subrayando que el escultismo es una tarea compartida.

Fundado hace 58 años por el maestro scout Oreste Jorge Colonese, el grupo goyano mantiene una labor ininterrumpida en la formación de niños y jóvenes. Su propuesta educativa apuesta al contacto con la naturaleza y a la actitud de servicio como pilares para formar buenas personas.

El tradicional Fogón Scout, con cantos, representaciones y reflexiones, marcó el cierre emotivo del campamento. Allí se renovó la mística que identifica al movimiento y que deja huellas profundas en quienes participan.

«Volvemos cansados, pero con el alma llena», resumieron los dirigentes. Y es que, más que una salida recreativa, el campamento anual representa para los chicos una experiencia transformadora: un espacio donde se aprende haciendo, se crece compartiendo y se reafirma el compromiso de estar «Siempre Listo» para servir.

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