Pedro Segundo Quilodrán, un peón rural de 43 años, fue asesinado de un disparo mientras arreaba yeguas en la estancia La Fuencisla, ubicada a 50 kilómetros de la localidad chubutense. El acusado, Carlos Omar Llaipen, de 66 años, quedó detenido con prisión preventiva tras confesar el hecho.
El crimen ocurrió el pasado domingo por la tarde. Según la investigación del Ministerio Público Fiscal (MPF), Quilodrán circulaba en una moto tipo cross cuando Llaipen le disparó con un rifle calibre .22 con mira telescópica. «Su intención y voluntad fue matarlo», indicaron.
El cuerpo fue hallado al día siguiente junto a la motocicleta. Inicialmente, se reportó como un accidente, pero las pericias determinaron que la víctima tenía un disparo en el pecho. Mientras la policía realizaba las tareas en el lugar, Llaipen se acercó y confesó el hecho. «Yo lo maté», declaró ante testigos, según informó la fiscal Andrea Vázquez.
“Para nosotros no es accidental porque si vos matas a alguien, no lo vas a dejar tirado ahí. Y más si fue accidental. No lo vas a dejar tirado ahí desde el domingo que ocurrió el hecho hasta que lo encuentran unas terceras personas al otro día. Vas a ayudarlo, vas a buscar ayuda. Hay un montón de cosas que podés hacer y que te lo marca la la lógica”, agregó la funcionaria judicial en diálogo con el medio Infobae. “Mostró un total desprecio por la vida”, sentenció.
La jueza Lilian Bórquez y el juez Carlos Tedesco ordenaron la prisión preventiva del acusado, al considerar que existe riesgo de fuga, ya que su domicilio se encuentra a 60 kilómetros de la frontera con Chile. «El imputado vive hace 52 años en ese lugar. Conoce el sitio como la palma de su mano», señaló la fiscal.
El doloroso descargo de su hijo
Uno de los hijos de Quilodrán, Pedro, expresó su dolor en redes sociales y pidió justicia por el crimen. «¿Por qué te mató, papi? ¿Por qué a vos? No te metías con nadie, papito», escribió en una carta pública.
«Estuve esperando tu mensaje, tu llamada y que me digas ‘mirá hijo, todas las yeguas que encerré’. Te voy a amar y extrañar toda la vida, pá. Me dejaron con un dolor inmenso, quedé vacío sin vos», agregó.
El hijo advirtió: «Nosotros nos vamos a encargar de esa maldita persona que te sacó la vida. Vos solamente estabas haciendo lo que te gustaba hacer (correr yeguas). Volá alto mi viejito».
“Van a ser días muy difíciles sin tus mensajes, llamadas o una charla papi. Seguí en el cielo corriendo unas yeguas, pegando unos gritos con tus perros, agarrando algún puma, jineteando. Simplemente que descanses papi. Gracias por todo, volá alto mi campeón”, siguó.
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p class=»paragraph»>Pedro concluyó: “Tu cencerro y el tropel de tu tropilla, los ladridos de tus perros no se van a callar papi. Con lágrimas en la pantalla te escribo esto, papi. Volá alto mi viejo, guíame de una estrella. Te voy a extrañar mucho papito”.
Llaipen quedó imputado por homicidio agravado por alevosía y el uso de arma de fuego. La fiscalía tiene seis meses para profundizar la investigación.