A partir de este año, China gravará con un impuesto al valor agregado del 13% a los fármacos y dispositivos anticonceptivos que durante tres décadas gozaron de exención fiscal, como intento de frenar la caída de la natalidad y el envejecimiento acelerado de la población.
Productos como preservativos y píldoras anticonceptivas ingresan ahora en el tipo general del IVA que rige para la mayoría de bienes de consumo, de acuerdo con la información a la que accedió la agencia Noticias Argentinas.
La decisión llega después de que la población china se redujera por tercer año consecutivo en 2024 y la tasa de natalidad se situara en mínimos históricos, pese al fin de la política del hijo único y a varios paquetes de incentivos para las familias.
Asimismo, el Gobierno amplió las medidas «favorables a la fertilidad»: exención del impuesto sobre la renta para subvenciones de cuidado infantil, una ayuda anual por hijo y campañas dirigidas a universidades para promover una visión «positiva» del matrimonio, la maternidad y la familia.
La natalidad lleva décadas descendiendo por el legado de las restricciones reproductivas, la rápida urbanización y el encarecimiento de la crianza, a lo que se suman la inseguridad laboral y la desaceleración económica, lo que desalienta a muchos jóvenes chinos a casarse y formar una familia.
En la Conferencia Central de Trabajo Económico celebrada en diciembre, los dirigentes del país volvieron a comprometerse a fomentar «actitudes positivas hacia el matrimonio y la procreación» para estabilizar la tasa de nacimientos.
Se esperaba en el año que terminó que China mantuviera una tasa de fecundidad muy baja, cerca de 1.02 hijos por mujer, con la población total continuando su descenso. Aunque hubo un leve repunte en los nacimientos en 2024 (9.54 millones) atribuido al Año del Dragón y factores pospandemia, la tendencia sigue siendo negativa, con expertos preocupados por el envejecimiento y la disminución poblacional, a pesar de incentivos gubernamentales.

