Carlos Alcaraz hizo historia y ganó el Abierto de Australia


Australia ya tiene un nuevo rey y se llama Carlos Alcaraz. El único grande que le faltaba en su haber ya está en posesión del español, tras un duelo entre dos titanes, donde Novak Djokovic arrancó la final volando sobre la pista de Melbourne para llevarse el primer set. Ese ímpetu inicial quedó contrarrestado por el español en la segunda manga, tras una lectura rápida del partido. A partir de ese momento, Alcaraz brilló, desplegando todo su repertorio de golpes para llevarse los dos siguientes sets y poner la última piedra en el cuarto. El español plantó la bandera en Melbourne con un sólido 3-1 y arranca la temporada con el primer grande del año.

EL ESPAÑOL CARLOS ALCARAZ (1°), DE 22 AÑOS, SE CONSAGRÓ AYER CAMPEÓN DEL AUSTRALIAN OPEN Y COMPLETÓ EL CAREER GRAND SLAM.

Los dos tenistas aterrizaban en la final del Open de Australia con distintas historias. El español con la intención de conquistar por primera vez el título de Melbourne, el único Grand Slam que le falta en su palmarés. El serbio, por su parte, llegaba a la final con el objetivo de seguir ampliando su leyenda en el torneo. El duelo comenzó con el serbio volando por la Rod Laver Arena, con una comodidad de quien se siente en casa. Cerrando su primer servicio y el primero del partido, dejando al español casi en blanco. Toda una declaración de intenciones. Con esa misma facilidad se llevó su segundo servicio, esta vez sí dejando a Alcaraz en blanco para después endosarle una rotura y ponerse por delante.

Novak sacó todo su repertorio de golpes, revés, volea, derecha, dejadas y un saque imposible para hacerse el dueño y señor de la pista y el partido. A Carlos, sin embargo, le costó encontrar la forma de contrarrestar la brillantez del serbio y los golpes con los que igualar el duelo. Djokovic no tardó en volver a romper el servicio a Alcaraz y llevarse la primera manga del partido. Ese ímpetu inicial del serbio no tardó en ser apagado por el español.

Tras terminar la primera manga Alcaraz hizo un análisis rápido del partido. Estudió el juego del serbio y ajustó su tenis. Y le funcionó. Voló sobre la pista para arrasar a un Djokovic de aspecto fatigado. Lució sus mejores golpes y brilló como solo el español sabe hacer. La rotura no tardó en llegar: durante el segundo servicio de Novak, Alcaraz dejó incluso un punto histórico en el que la bola tocó dos veces la red. Con la ventaja en el marcador, el español siguió apretando a su rival, para volver a romperle el servicio y devolverle el set con un sólido 6-2.

Durante el tercer set, el español consiguió mantener el nivel para volver a mostrar su mejor versión sobre la pista australiana y apagar a Djokovic. Con 2-2 en el marcador, metió una marcha más para romper el servicio al serbio y ponerse por delante. Mantuvo esta ventaja durante toda la manga para cerrar el set y ponerse en el marcador general por delante. Tan solo le quedaba una manga para llevarse el partido. Sin embargo, Novak todavía tenía mucho que decir en el duelo.

Vistos el segundo y tercer set, cabría pensar que Alcaraz cerraría el partido sin grandes complicaciones. Nada más lejos de la realidad. Djokovic todavía tenía energía suficiente para luchar por llevarse el set. Y lo hizo, dio todo lo que tenía por tratar de hacerse con la manga y alargar un poco más el duelo. Pero Alcaraz aguantó el chaparrón e intentó como pudo contrarrestar las embestidas del serbio. Cuando parecía que el set se marchaba al tie-break, el español apretó para romper el servicio a Novak y ganar su tercer set y con él el partido. Alcaraz ya tiene la copa del Open de Australia en su palmarés, la única que hasta ahora se le resistía.

Durante la entrega de premios el serbio tuvo una intervención en la que quedó en evidencia el respeto mutuo entre los dos campeones, y también subrayó la trascendencia del momento, con Rafael Nadal convertido en testigo directo de una nueva generación que toma el relevo en el circuito. El propio serbio bromeó durante su discurso al referirse a la presencia de las figuras españolas: «Hay demasiadas leyendas españolas. Me siento como si estuviera dos contra uno esta noche, ¿sabes? No es justo, pero está bien», lo que generó aplausos y risas entre los asistentes.

La final queda registrada no solo por el récord de Alcaraz, quien a sus 22 años y 274 días se convirtió en el más joven en ganar los cuatro grandes torneos, sino también por la interacción entre dos leyendas del tenis que han marcado una era. Djokovic rozó su vigésimo quinto Grand Slam y, pese a la derrota, optó por reconocer a sus rivales y celebrar públicamente su respeto por Nadal.

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