Cancer y dolor neuropático, una realidad poco reconocida


Los pacientes con cáncer no solo tiene que lidiar con la enfermedad, también con un problema que aparece como consecuencia del tumor o de los propios tratamientos: el dolor neuropático. Hasta un 39 % lo padece, lo que supone un impacto a nivel psicológico que merma su calidad de vida.

El dolor neuropático se caracteriza porque los pacientes experimentan síntomas dolorosos de manera muy intensa, parecidos a una corriente eléctrica o quemazón ante estímulos muy comunes. A diferencia de otros, no responde a los tratamientos analgésicos tradicionales y tiene a convertirse en crónico.

Los pacientes con cáncer suelen padecer hiperalgesia -aumento anormal de la sensibilidad al dolor-, alodinia -percepción del dolor ante estímulos táctiles o térmicos como el roce ligero, la brisa o los cambios suaves de temperatura- y disestesia -ardor, pinchazos o dolor eléctricos ante estímulos táctiles normales-, explica Grünenthal en una nota.

Entre los factores que influyen en los pacientes con cáncer a la hora de tener dolor neuropático se encuentran el ser mujer, joven, tener un elevado índice de masa corporal, sufrir el cáncer en un estadio avanzado y estar en tratamiento de quimioterapia o con radiación. También la exposición previa a eventos traumáticos o sufrir alteraciones de la modulación o inhibición del dolor dentro del sistema nervioso central.

No se verbaliza

La presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), Begoña Barragán, asegura que el dolor neuropático oncológico «es una realidad muy presente y, sin embargo, poco reconocida».

«Muchos pacientes con cáncer conviven con un dolor difícil de describir, que no siempre se identifica a tiempo y que condiciona de forma muy significativa su calidad de vida», afirma Barragán.

En muchos casos, asegura la presidenta de GEPAC, el dolor no se verbaliza y se asume como parte del proceso y ese silencio «acaba pesando casi tanto como el propio dolor».

«Nombrarlo y reconocerlo es el primer paso para que pueda ser escuchado y abordado de forma adecuada», incide Barragán, quien apunta que el control del dolor es una «parte esencial» de una atención oncológica «de calidad y centrada en las personas».

De hecho el diagnóstico y abordaje precoz es fundamental.

«No me llames Dolores, llámame Dolor Neuropático Oncológico

Por todo ello, Grünenthal ha puesto en marcha la campaña «No me llames Dolores, llámame Dolor Neuropático Oncológico», un eslogan que va a compañado de la frase «nombrarlo es el primer paso para escucharlo».

Imagen de la campaña «No me llames Dolores, llámame Dolor Neuropático Oncológico». Cedida

El objetivo es concienciar sobre el problema a los pacientes pero también a los profesionales sanitarios con el fin de mejorar el diagnóstico precoz y el tratamiento.

La iniciativa se enmarca en el «Mes de la Lucha contra el Cáncer», que se celebra en febrero

La imagen de la campaña se va a poder ver en las marquesinas de autobuses de Madrid, Barcelona, Alicante, Gijón, Valencia, Sevilla, Valladolid, Pamplona, Málaga, Bilbao y Vigo. También en redes sociales.

Asimismo, en la web en dolor.com hay información de interés para los pacientes con cáncer.

Esta campaña cuenta con el aval del Consejo General de Enfermería (CGE), GEPAC, Asociación Española de Enfermería de Anestesia, la Sociedad Española del Dolor (SED) y de la Asociación Española de Enfermería de Cuidados Paliativos (AECPAL), entre otros.

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