La Policía de Corrientes lleva adelante una pesquisa para dilucidar los pormenores que rodean a un presunto asalto millonario registrado en uno de los acceso al este de la Capital. Según la denuncia formal radicada ante la Comisaría Decimotercera, un joven chofer de 24 años, identificado con el apellido Cubilla, manifestó haber sido víctima de un robo extremadamente violento mientras se encontraba estacionado frente a una conocida estación de servicios ubicada en la intersección de la Ruta Nacional 12 y la calle Cuba. El camión involucrado pertenece a una empresa de transporte y distribución de alimentos, una firma con base operativa en la localidad chaqueña de Quitilipi, que frecuentemente realiza trayectos logísticos por la región mesopotámica.
El relato inicial ofrecido por el conductor sostiene que el incidente ocurrió a las 22.30, en un momento en que tanto él como su acompañante habían decidido detener la marcha del pesado vehículo para realizar tareas de rutina como higienizarse, descansar brevemente y calentar agua para el viaje. De acuerdo con esta versión, tres sujetos desconocidos que se desplazaban en un automóvil interceptaron el camión de manera sorpresiva. Cubilla relató que los delincuentes actuaron con gran agresividad, utilizando armas de fuego para amedrentarlos y llegando incluso a romper el vidrio de una de las puertas de la cabina para forzar el ingreso al habitáculo donde se encontraba el chofer. Una vez adentro, los atacantes les habrían propinado golpes a los trabajadores y revolvieron frenéticamente el interior hasta dar con una gaveta que se encontraba bajo llave. Del interior de este compartimento, los supuestos asaltantes se habrían alzado con un botín de 10 millones de pesos en efectivo, escapando rápidamente del lugar con rumbo desconocido.
Sin embargo, a medida que los peritos de la Policía de Corrientes profundizaron en las diligencias, la estructura del relato comenzó a mostrar fisuras significativas que hoy orientan la investigación hacia una hipótesis mucho más compleja que la de un simple robo al voleo. Uno de los puntos que genera mayor escepticismo entre los investigadores es la falta de detalles específicos sobre el vehículo en el que se movilizaban los sospechosos; resulta llamativo que, a pesar de la cercanía y la duración del evento, las víctimas no pudieran aportar datos sobre el modelo, el color o la patente del coche. A esto se suma la sospechosa precisión con la que actuaron los delincuentes, quienes parecieron dirigirse directamente hacia el dinero oculto, lo que sugiere una inteligencia previa extremadamente detallada o, en el peor de los casos, una entrega planificada desde el interior de la propia logística del viaje.
La situación de los dos ocupantes del camión se ha vuelto comprometida debido a las marcadas contradicciones detectadas durante sus declaraciones testimoniales. Al ser interrogados por separado, los relatos sobre la secuencia de los hechos, la apariencia de los atacantes y la dinámica del asalto presentaron discrepancias que no coinciden con la evidencia física recolectada en el lugar.
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