Bruno Mendoza: «El chamamé es todo mi ser»


La historia de Bruno Mendoza con la Fiesta Nacional del Chamamé es, en realidad, la historia de una vida atravesada por la música. Sus primeros pasos los dio integrando formaciones queridas y reconocidas, como las Hermanas Vera y el grupo Imaguaré, hasta llegar a este presente en el que, desde hace varios años, se presenta con su propio nombre en uno de los escenarios más importantes del género. Un recorrido construido con constancia, humildad y una fidelidad profunda a una música que no solo interpreta, sino que lo define.

Para quienes no están tan cerca del universo chamamecero, escuchar a Bruno Mendoza es, simplemente, escuchar chamamé. Sin rótulos forzados ni búsquedas impostadas de estilo, su propuesta nace de lo vivido y lo sentido. Él mismo lo explica con sencillez: cada músico lleva consigo influencias inevitables, huellas de otros sonidos y de otras épocas, pero el desafío está en hacer lo propio, en encontrar una manera personal de decir desde la música. Y en su caso, esa manera surge de forma natural, sin estridencias, como parte de un camino honesto.

El chamamé, para Bruno, no es un género más: es su vida misma. Desde niño, cuando en su pueblo una vecina hacía sonar chamamé durante todo el día, esa música le ganó el corazón para siempre. Con ella aprendió a tocar, a sentir y a crecer. «Con ella sigue hoy, después de tantos años, reafirmando una identidad que no se negocia ni se disfraza. Es todo mi ser», dijo a NORTE de Corrientes, en el marco de la actividad del chamamé y del libro que se realiza en el Museo de Artes Contemporáneo.

Arriba del escenario, Bruno Mendoza toca con un deseo claro: que a la gente le guste lo que está escuchando. Y cuando percibe esa conexión, cuando ve que la música llega, aparece la felicidad y la conformidad íntima del trabajo bien hecho, aunque siempre quede espacio para pensar que se puede dar un poco más. Tal vez por eso su presencia en la Fiesta es constante, casi ininterrumpida, como una forma silenciosa de decir que la coherencia también construye trayectoria.

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