¿Bajón físico o mental en el Real Madrid? El ángulo psicológico


Visto desde fuera, agobia ponerse en la piel de un deportista que recibe constantemente la consigna de “ganar, ganar y ganar”. Así viven los futbolistas del Real Madrid. Ahora que el equipo atraviesa una crisis de juego y resultados mayúscula, amplificada además por la repercusión de todo cuanto concierne al club, los jugadores se encuentran en el centro de la diana. Muy difíciles momentos para crear la atmósfera mental y emocional adecuada, y salir del agujero. ¿Qué puede hacer entonces un jugador? ¿Y el entrenador?

EFE Salud se lo ha preguntado al psicólogo Juan Carlos Álvarez Campillo, director del Máster en Coaching Deportivo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). En una entrevista hecha por intercambio de correos electrónicos, el especialista asegura que “la presión ambiental suele afectar a la mayoría de los deportistas cuando no hay buenos resultados”. No existen muchos lugares del mapa del deporte al máximo nivel en los que haya tanta presión ambiental como en el Real Madrid.

El psicólogo y coach profesional Juan Carlos Campillo. Foto cedida

Explica el psicólogo que si bien unos deportistas “gestionan mejor que otros” esa presión, “siempre condiciona y a veces determina” el rendimiento. “Esto implica que muchos incluso detesten el momento del partido o de competir y desearían no tener que hacerlo”, añade el psicólogo, quien ha trabajado con el entrenador Julen Lopetegui o con la jugadora de bádminton Carolina Marín, entre otros. 

Efectos en el sueño y en el estado de ánimo

El interés, pero también morbo, que suscita lo que hace el equipo ahora entrenado por Álvaro Arbeloa es gigantesco. En las tertulias de radio y televisión, así como en redes sociales, los ríos de palabras son torrenciales. ¿Se puede abstraer el futbolista de discusiones públicas tan sobredimensionadas y apasionadas?  

Cuenta Campillo que futbolistas como Kylian Mbappé o Vinicius Jr “tienen emociones y una vida interior como la de cualquier persona”, por lo que “le afecta lo que pasa a su alrededor”. 

Y les afecta en el sueño, porque “no duermen bien el día antes del partido o se levantan tensos”; en el estado de ánimo, porque “se aíslan”, o en el propio rendimiento, ya que “se sienten agarrotados” y “no rinden todo lo que pueden aunque entrenen bien o tengan más talento que el mostrado al competir”.

Un efecto más cuando hay “malos resultados”, y no menor, aunque ocurre por desgracia. “En muchas ocasiones no pueden salir de casa porque les insultan, y peor aún si están con sus hijos o familia; pueden vivir situaciones tensas y violentas”. La decisión que toma el deportista, en estos casos, es la reclusión, lo que no ayuda, en palabras del coach deportivo consultado.

Cómo superarlo: pautas para el futbolista y el entrenador

Tan importante como la preparación física es el entrenamiento mental, asegura el experto. Entrenamiento que requiere método y disciplina.

En contextos adversos como el que vive el Real Madrid en estos momentos conviene, dice Campillo, orientar el trabajo mental hacia la búsqueda de “un óptimo rendimiento” mediante “un plan medible que fije plazos concretos”.

Fundamental, prosigue, que el futbolista se centre “en lo que depende” de él, por lo que ha de apartar “el foco sobre lo que hay alrededor”, causa principal de la presión percibida. “No poner la atención en lo que no pueden controlar”, sentencia el psicólogo.

saliva lesiones
Carolina Marín en una competición internacional. EFE/EPA/BAGUS INDAHONO

Si las prestaciones meramente deportivas son bajas, el origen suele estar en “la falta de confianza”. El bucle resultado negativo-presión ambiental-bajo rendimiento-falta de confianza puede encerrar al futbolista. Hay que romperlo. Por eso, es clave “recordar y reforzar que son buenos y cómo lo han demostrado en situaciones complicadas y de presión”.

El papel del entrenador no es secundario. Su protagonismo apunta, principalmente, al trato individual. “No se trata de hacer lo mismo con todos; cada uno tiene sus necesidades”, afirma.

Toca, por tanto, “invertir más tiempo en cohesionar y comprometer al equipo”, lo que exige un trabajo previo de conversación cara a cara con el jugador, conversaciones sobre cómo puede crecer en un contexto adverso y rendir mejor. 

Campillo señala que así se va cultivando la comprensión, la afinidad, la cercanía. “Cuando los jugadores ven que mejoran con ese entrenador, y que les entiende, son más receptivos a escucharle y a comprometerse con sus ideas, tanto de forma individual como colectiva”.

¿Deportistas que prefieren perder? “Raro”

Suele deslizarse en tertulias y debates sobre la situación del Real Madrid que los futbolistas pretenden, con mal juego y desconcentraciones puntuales, cambiar de entrenador. Un plan más o menos calculado para que echen a un preparador porque, aunque coincidan en el objetivo, que es ganar, no coinciden en el proceso. Mismo fin, sí, pero distintos medios.

Para Campillo, es “raro” que algo así suceda, “pero podría darse”. ¿En qué coyunturas? “Por ejemplo, si la relación con el entrenador o con el club está muy deteriorada”, responde Galindo.

Ahora bien, “son situaciones muy puntuales”, concluye el psicólogo deportivo.

Deja una respuesta