Los peritos consiguieron un rastro clave de una de las manos encontradas en el barrio 13 de Diciembre, lo que facilitaría poner nombre a la víctima. La Justicia mantiene el hermetismo mientras se intensifican los rastrillajes con el apoyo de la División Canes de Río Gallegos.
Los rastrillajes continuaron en la jornada del miércoles. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ
La investigación en torno al perturbador descubrimiento de partes de un cuerpo humano en Caleta Olivia alcanzó un hito de gran relevancia recientemente. Los especialistas en criminalística lograron extraer una huella dactilar apta para ser cotejada de una de las extremidades superiores localizadas. Este elemento técnico se perfila como una pieza crucial para determinar la identidad del fallecido y progresar en la resolución de un suceso que ha generado gran preocupación en la sociedad.
El origen del hallazgo y las pericias iniciales
El descubrimiento inicial ocurrió el 22 de enero último. En esa fecha, un peatón que caminaba por un área de descampado contigua al barrio 13 de Diciembre notó restos humanos y alertó a la policía de inmediato. Al llegar al sitio, los agentes confirmaron que se trataba de una mano.
Con el paso del tiempo y mediante inspecciones profundas en el terreno, se hallaron más piezas anatómicas: una segunda mano con su antebrazo, dos pies y partes del cráneo. Estos últimos se encontraban en una condición que, de acuerdo a lo que se supo, volvía compleja su identificación a simple vista.
Debido a la magnitud del caso, el perímetro fue cercado y se iniciaron las tareas legales. La instrucción del expediente recayó en la Seccional Cuarta, trabajando junto a diversas áreas de la fuerza y bajo la tutela del Poder Judicial, que dispuso las diligencias para esclarecer tanto quién es la víctima como el contexto del fallecimiento.
La relevancia de la prueba técnica
En este escenario, contar con una impresión dactilar marca un cambio de rumbo. Informantes cercanos a la pesquisa indicaron que conseguir este tipo de pruebas no siempre es factible cuando los restos están muy deteriorados, por lo cual este hallazgo tiene un peso probatorio muy alto. Si se logra verificar la identidad, la causa pasará a una fase enfocada en reconstruir las últimas horas de la persona y definir si se trató de una muerte violenta, accidental o bajo otras circunstancias.
Operativos de búsqueda reforzados
En paralelo, las inspecciones en el campo no se detienen. En las últimas horas se retomaron las tareas en las inmediaciones del punto de origen para tratar de encontrar más restos o indicios de interés. Para potenciar estas labores, se sumó personal de la División Canes que llegó desde Río Gallegos con un perro especializado en la búsqueda de cadáveres, un recurso vital para este tipo de procedimientos.
Hermetismo y conmoción social
El secreto de sumario es prácticamente absoluto. Los responsables de la investigación no han dado mayores detalles y mantienen abiertas todas las líneas de hipótesis por la delicadeza del asunto y el efecto que tuvo en la población. El sector del hallazgo suele ser utilizado por los residentes para hacer ejercicio o pasear, lo que aumentó el miedo y la inquietud en la zona norte.
Mientras se aguardan novedades de carácter oficial, los vecinos siguen de cerca el progreso de una causa que camina con cautela. Poder identificar a la persona no solo daría cauce a la investigación judicial, sino que también aportaría certezas a familiares que pudieran estar ante la desaparición de un allegado.
Con información de La Opinión Austral

