Según un informe de Xinhua al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, tres de los fallecidos eran residentes de un complejo residencial y el cuarto era un trabajador médico de emergencias de 58 años que murió mientras prestaba asistencia, dijo la Oficina del Fiscal de la Ciudad de Kiev, añadiendo que entre los heridos había personal sanitario, rescatistas y un oficial de Policía.
El ataque afectó a siete distritos de Kiev, dañando 19 edificios de apartamentos, entre ellos un edificio de embajada, una guardería y otras instalaciones. La Fuerza Aérea de Ucrania señaló que Rusia lanzó 242 aviones no tripulados y 36 misiles en el ataque, incluido un misil balístico de medio alcance desde el campo de pruebas de Kapustin Yar, un complejo ruso de lanzamiento de proyectiles.
El Ministerio de Defensa ruso informó que su Ejército lanzó el ataque, incluido el uso del misil hipersónico Oreshnik, capaz de transportar cargas útiles tanto convencionales como nucleares, atacando instalaciones críticas en Ucrania.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó el bombardeo y afirmó que este nuevo acto de agresión demuestra la necesidad urgente de reforzar las defensas aéreas del país. «Cada misil interceptado salva vidas, pero no es suficiente. Necesitamos más apoyo internacional, más sistemas antiaéreos y sanciones más duras contra Rusia», expresó el mandatario en un comunicado oficial.
Por su parte, la comunidad internacional reaccionó con preocupación ante la escalada del conflicto. La Unión Europea y Estados Unidos condenaron el ataque, reiterando su respaldo a Ucrania y exigiendo a Moscú el cese inmediato de los ataques contra la población civil. Organismos humanitarios ya trabajan en la zona afectada para asistir a los heridos y brindar refugio a los evacuados de los edificios destruidos.

