El 15 de septiembre, Tiempo reflejó la preocupación de cientos de familias ante la iniciativa del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, de imponer la jornada completa en varios establecimientos educativos de la Ciudad.
Todo indica que entre las instituciones afectadas se encuentran la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas N° 2 «Mariano Acosta», la Escuela Normal Superior N° 5 «General Don Martín Miguel de Güemes», la Escuela Normal Superior N° 8 «Presidente Julio A. Roca», la Escuela N° 8 D.E. 8 «Antonio Schettino» y la Escuela N° 24 D.E. 14.
Esta iniciativa rompe con la educación extraescolar que realizan los chicos fuera de clases. Además, de concretarse la medida, los edificios escolares carecen de cocina y comedor y deberían almorzar en las aulas.
Horas después de viralizarse el hecho, la cartera educativa informó, mediante correos electrónicos, que el Mariano Acosta y el Normal 8 no estaban incluidos en la lista. Las familias entendieron rápidamente que el mensaje oficial tiene por objeto desmovilizar a las comunidades educativas que estaban en alerta.
En ese sentido, la presidenta de la Comisión de Educación de la Legislatura, Maru Bielli, recibió este martes a familias del nivel primario de la Escuela Normal N° 8 que expresaron su preocupación y señalaron problemas concretos que hoy no tienen respuesta: falta de espacio en el edificio, ausencia de un comedor y falta de especificación sobre la propuesta pedagógica que acompañaría el cambio de jornada.
Desde la Comisión de Educación de la Legislatura porteña sostienen que debe existir oferta de jornada simple y completa en cada distrito escolar y que las decisiones sobre las escuelas tienen que tomarse en conjunto con las comunidades educativas escuchando a las familias.
«Repudiamos el accionar compulsivo del Gobierno de la Ciudad, que no entiende ni atiende las demandas de una comunidad educativa que pide que se sostenga el tipo de oferta que eligió para sus hijos e hijas», afirmó Maru Bielli del bloque Fuerza por Buenos Aires.
Tras el encuentro, la diputada señaló a Tiempo que la elección de las familias responde a diversos motivos: «Algunos tienen que ver con decisiones personales vinculadas a las trayectorias que las familias quieren para sus hijos fuera del tiempo escolar. Otros, con cuestiones estructurales que la Ciudad no puede garantizar cuando intenta avanzar compulsivamente con la jornada completa”.
En ese sentido, Bielli enumeró varios puntos que el GCBA debe cumplir y que hoy no están garantizados: “un correcto funcionamiento del espacio y del comedor, las mejores condiciones de alimentación y la cobertura de cargos, como los de intensificación en idiomas, frente a la falta de docentes de inglés. Son cuestiones que la Ciudad no atiende y que terminan condicionando las definiciones que las familias toman sobre la oferta que quieren para sus hijos».
Crónica de la doble jornada
En agosto de 2022, el entonces jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció que alrededor de 30 escuelas pasarían de jornada simple a completa. Esta iniciativa se intentó implementar sin consultar previamente a miles de familias que, por diversas razones, habían elegido la escolarización de cuatro horas diarias. Tampoco se contempló en la agenda una inversión en infraestructura escolar, a pesar de que casi todos los edificios debían ser adaptados para incorporar sus propios comedores.
El cambio debía hacerse de inmediato. La idea de Larreta era que las escuelas comenzaran con la transformación en septiembre de ese mismo año; sin embargo, cientos de familias se resistieron con marchas, abrazos a los edificios escolares y, en algunos casos, la judicialización de la iniciativa. Finalmente, la gran mayoría de los establecimientos mantuvieron su jornada simple, mientras que otros pasaron a la jornada completa con el correr de los años.
Cuatro años después, Jorge Macri insiste con esta medida e intenta imponer la jornada completa en escuelas que, de acuerdo a familias y docentes, no necesitan ningún cambio en su proyecto pedagógico.
En los últimos casos mencionados, fueron las propias autoridades de las escuelas que comenzaron a confirmar, a días de las inscripciones para el ciclo lectivo 2027, que la supervisión escolar iba a imponer la jornada completa para el 2027. En principio la situación se ejecutará en los primeros años de estudio. Para el caso del Normal 8 y el Mariano Acosta, ninguna de las dos escuelas tiene comedor y el ministerio de Educación pretende que los chicos coman en las aulas o el salón de actos.
