Hay despedidas que parecen escritas por los mejores guionistas. La última asistencia de Lionel Messi con la Selección argentina no ocurrió en un amistoso sin consecuencias, tampoco en un partido resuelto ni frente a un rival menor. Llegó contra Inglaterra, en una semifinal de la Copa del Mundo, cuando el marcador estaba igualado y el reloj anunciaba que ya no quedaba tiempo para nada más. Argentina perdía 1-0 desde los 55 minutos por el gol de Anthony Gordon. Sin embargo, cuando la eliminación comenzaba a sentirse demasiado cerca, Messi volvió a demostrar que su historia con la camiseta albiceleste nunca aceptó finales convencionales. Primero asistió a Enzo Fernández para el empate a los 85 minutos. Después, ya en tiempo de descuento, levantó la cabeza y envió el centro que Lautaro Martínez transformó en el 2-1 definitivo. Que la última asistencia de Messi en la Selección haya sido esta me parece espectacular. No solo por la precisión del envío o por la importancia del gol. También por todo lo que rodeó a esa pelota antes de que terminara en la red.
Era el minuto 92 de una semifinal mundialista. Argentina acababa de levantarse de una situación límite y buscaba completar la remontada antes del alargue. Messi recibió sobre la derecha, observó el movimiento de sus compañeros y colocó un centro exacto dentro del área.
Lautaro Martínez entendió la jugada antes que todos. El delantero atacó el espacio, se elevó entre los defensores ingleses y conectó un cabezazo que dejó sin respuesta a Jordan Pickford. Argentina pasó del empate a la clasificación en cuestión de minutos. El equipo de Lionel Scaloni derrotó 2-1 a Inglaterra el 15 de julio de 2026, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, y consiguió el boleto para disputar otra final de la Copa del Mundo. El autor del gol fue Lautaro, pero la última pincelada perteneció al futbolista que condujo a esta generación hasta lo más alto. Messi no necesitó convertir para adueñarse del momento más importante del partido. Le alcanzó con hacer aquello que tantas veces hizo durante su carrera: ver una oportunidad donde los demás solamente encontraban piernas, cansancio y desesperación. En el fútbol argentino, enfrentar a Inglaterra nunca representa un partido cualquiera. La historia deportiva, los enfrentamientos mundialistas y la memoria colectiva convierten cada cruce en un acontecimiento especial. Por eso, que el último pase decisivo de Messi haya ocurrido precisamente frente al conjunto inglés le agrega una dimensión emocional difícil de comparar. No fue únicamente una asistencia. Fue la última intervención decisiva del capitán para ganar un partido con la Selección argentina. Y sucedió frente a un rival histórico, en una instancia que no permitía errores y cuando faltaban segundos para que la semifinal entrara en el tiempo suplementario. La Albiceleste había quedado contra las cuerdas tras el tanto de Gordon, pero reaccionó en el tramo final. Enzo Fernández convirtió el empate con un remate de larga distancia después de recibir de Messi, mientras que Lautaro completó la remontada con el cabezazo del 2-1. El número 10 participó de manera directa en los dos goles que cambiaron la historia de la semifinal.
