En un anunció sorpresivo, Donald Trump informó esta mañana que los Estados Unidos está avanzando en negociaciones con Irán y que ordenó frenar los ataques contra sus instalaciones eléctricas por un plazo de cinco días, a través de un mensaje en su cuenta de la red social Truth.
El mensaje del Presidente de los Estados Unidos se da en medio de una escalada en el conflicto de Medio Oriente y tras los bombardeos de su Ejército sobre plantas de agua y energía de Irán. Ante esto, el régimen de Mojtaba Khameneí había amenazado con cerrar por completo el tránsito por el estrecho de Ormuz -lo que paralizaría la distribución del petróleo- y con atacar infraestructura vital, energética y petrolera en toda la región.
«Me complace informar que Estados Unidos de América y el país de Irán han mantenido en los últimos dos días conversaciones muy buenas y productivas sobre una resolución completa y total de nuestras hostilidades en Medio Oriente«, informó Trump en un mensaje publicado a las 8.05 de la Argentina.
«Basándome en el tono de estas conversaciones profundas, detalladas y constructivas, que continuarán durante toda la semana, he instruido al Departamento de Guerra para que posponga cualquier ataque militar contra centrales eléctricas iraníes e infraestructuras energéticas durante un período de cinco días, siempre que se cumplan las reuniones y discusiones en curso», agregó.
El primera impacto de sus declaraciones fue una caída de más del 10% en el precio del crudo.
De este modo, el presidente norteamericano bajó el tono de sus amenazas, luego de que el fin de semana afirmara que iba a bombardear todas centrales eléctricas en la República Islámica si no reabría el crucial estrecho de Ormuz al transporte marítimo internacional.
La guerra, hoy en su día 24 de enfrentamientos, tuvo varios puntos de inflexión, como la muerte del líder supremo de Irán, el bombardeo de un importante yacimiento de gas iraní, y ataques dirigidos contra instalaciones de petróleo y gas y otra infraestructura civil en naciones árabes del Golfo. El conflicto mató a más de 2.000 personas, impactó en la economía mundial, hizo que los precios del petróleo se dispararan y puso en peligro algunos de los corredores aéreos más transitados del mundo.
El ultimátum de Trump y la promesa de represalia de Irán amenazaban con elevar aún más las apuestas, con repercusiones potencialmente catastróficas para los civiles en toda la región.
Si se llevaban a cabo, los ataques ahora pospuestos podrían cortar la electricidad a un gran número de personas en Irán y el Golfo y dejar fuera de servicio plantas desalinizadoras que proporcionan agua potable a muchas naciones desérticas. También crecen las preocupaciones sobre las consecuencias de cualquier ataque contra instalaciones nucleares.
Trump había dicho que Estados Unidos “aniquilaría” las plantas eléctricas de Irán a menos que el país libere su férreo control sobre el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Unas horas antes de que venciera ese plazo, anunció el aplazamiento en su sitio Truth Social.
Irán cerró el estrecho, por el que se transporta una quinta parte del petróleo mundial junto con otras mercancías importantes, en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel. Un goteo de barcos ha logrado pasar, e Irán insiste en que la crucial vía navegable sigue abierta, sólo que no para Estados Unidos, Israel o sus aliados.
Ese cuello de botella causó estragos en los mercados energéticos, ha empujado al alza los precios de los alimentos y otros bienes mucho más allá de Oriente Medio y ha enviado ondas de choque por toda la economía mundial.
“Ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa en esta dirección”, dijo Fatih Birol, el jefe de la Agencia Internacional de la Energía, con sede en París.
La Guardia Revolucionaria, un cuerpo paramilitar iraní, prometió represalias si Trump cumplía su amenaza, diciendo que Irán atacaría centrales eléctricas en todas las zonas que suministran electricidad a bases estadounidenses, “así como las infraestructuras económicas, industriales y energéticas en las que los estadounidenses tienen participaciones”.
El presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, dijo que Irán consideraría infraestructura vital en toda la región como objetivos legítimos, incluidas instalaciones de energía y de desalinización críticas para el agua potable en las naciones del Golfo.

