A pesar de que los videojuegos se han convertido en una herramienta educacional activa, aún siguen enfrentando retos en su integración en la educación, sobre todo si hablamos del diseño, ya que no suele abordar lo suficiente las dimensiones sociales y emocionales. Así lo expone la investigadora Raluca Ionela Maxim, estudiante de doctorado en el programa de Tecnologías de la Información y de Redes de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) que ha desarrollado un nuevo enfoque de trabajo a la hora de diseñar los videojuegos educativos.
Es el Empathic Design Thinking Framework (EDTF), una guía en 10 fases para ayudar en el desarrollo de juegos educativos desde la empatía, informa la UOC por medio de una nota de prensa.
Señala la investigadora: “La idea es apoyar una transición desde los modelos educativos tradicionales hacia experiencias más útiles y motivadoras, como juegos que realmente conecten con los estudiantes”.
Añade que “pueden ayudar a desarrollar habilidades cognitivas” para conseguir que el aprendizaje sea más significativo, combinando teoría y práctica de una forma divertida y motivadora, “donde las recompensas y los desafíos alimenten tanto la motivación intrínseca como la extrínseca para aprender y aplicar el conocimiento en la vida real”.
La empatía como base del diseño
La investigadora de la UOC, destaca la empatía, capacidad de comprender las emociones y sentimientos de los demás, como pilar fundamental para tomar decisiones de diseño naturales y motivadoras. Esto implica entender cómo los jugadores o estudiantes piensan, sienten y actúan.
“En el Empathic Design Thinking Framework quise ir más allá. El pensamiento empático deja de ser solo observar a los usuarios: se convierte en una forma estructurada de comprender los aspectos cognitivos, emocionales y motivacionales de las personas”, apunta.
Lo que se refleja, al mismo tiempo, en la narrativa, los elementos visuales y las interacciones. Al conectar la realidad y las emociones del estudiante, se facilita una conexión genuina con la experiencia de aprendizaje.
Los juegos basados en la empatía pretenden ser emocionalmente atractivos y pedagógicamente sólidos, traduciendo los principios del pensamiento empático en acciones concretas y alineando las dimensiones pedagógicas, técnicas y emocionales del diseño de juegos.
“Tiende un puente entre la psicología, la neurociencia (y cómo el cerebro funciona en términos de percepción, memoria o atención), y el diseño, convirtiendo la empatía en una herramienta práctica para crear experiencias de aprendizaje significativas, efectivas y humanas”, añade.
10 pasos para mejorar el diseño de videojuegos educativos
El marco de trabajo del EDTF se estructura en 10 fases que sirven de guía en el desarrollo de videojuegos educativos, según la nota de la UOC:
1- Empatía y comprensión. Se busca una comprensión profunda de las necesidades y motivaciones de los usuarios (alumnos y docentes) mediante herramientas como mapas de contexto, entrevistas y análisis de experiencias emocionales y cognitivas.
2- Codiseño de escenarios. Colaboración entre diseñadores, profesores y estudiantes para definir el contexto, la narrativa y el recorrido de aprendizaje del juego, creando situaciones relevantes y con significado emocional.
3- Codiseño del contenido educativo. Alineación del contenido pedagógico con los objetivos de aprendizaje y la jugabilidad para asegurar una experiencia coherente y motivadora.
4- Evaluación inicial de la experiencia de usuario. Prueba del flujo narrativo y visual del juego antes de la programación para identificar confusiones o fallos en la experiencia del jugador.
5- Creación de maquetas de baja fidelidad. Desarrollo de prototipos sencillos para probar rápidamente las ideas centrales del juego, obtener retroalimentación temprana y detectar problemas de diseño con mínima inversión.

6- Evaluación iterativa de la experiencia de usuario. Ciclos repetidos de prueba y mejora del diseño para optimizar la experiencia, ajustando interacciones, interfaz y narrativa según la retroalimentación.
7- Creación de prototipo de alta fidelidad. Desarrollo de una versión casi final, funcional y visualmente completa, para validar la eficacia educativa, la inmersión y la satisfacción del usuario.
8- Desarrollo completo. Producción final del juego, integrando contenido, mecánicas e interfaz para obtener un producto coherente con las pruebas y los objetivos de aprendizaje.
9- Evaluación y valoración final. Medición del impacto educativo y emocional del juego en entornos reales para determinar si mejora el conocimiento, la motivación y la implicación de los estudiantes.
10- Despliegue y mantenimiento. Implementación del juego en el entorno educativo y aseguramiento de su sostenibilidad y mejora continua a lo largo del tiempo.
Más allá de los videojuegos educativos
Maxim afirma, además, que el marco de trabajo utilizado no solo se limita a videojuegos educativos. «Es un enfoque flexible, empático, basado en datos y centrado en el usuario que puede adaptarse a múltiples campos«, comenta.
«Al estar enfocado en empatizar con los usuarios, definir necesidades y patrones precisos, así como diseñar y probar soluciones de forma iterativa, es altamente transferible a otros contextos digitales, incluidos los de la salud, la automatización empresarial e incluso los productos impulsados por inteligencia artificial”, concluye la experta.

