Juez dícto prisión preventiva para chofer que mató a ciclistas


La ciudad de Mercedes, en el corazón de la provincia de Corrientes, atraviesa uno de sus cierres de año más sombríos. Lo que comenzó como una tarde de actividad física para dos reconocidos vecinos, terminó en una tragedia que hoy suma un capítulo clave en los tribunales: la Justicia de Corrientes ha ratificado la prisión preventiva por 90 días para Juan Carlos Leiva, el conductor de la camioneta que terminó con las vidas de Cristian Fischer y Cristian Gigena.
La decisión, que se conoció en las últimas horas, fue dictada por la Juez de Garantías y confirmada por la Cámara de Revisión, tras un pedido conjunto de la Fiscalía de Mercedes y la querella que representa a las familias de las víctimas. El fallo marca un precedente de severidad en el tratamiento de siniestros viales en la zona, bajo la calificación de Homicidio Culposo Agravado, contemplado en el Artículo 84 bis del Código Penal Argentino.
El siniestro que dio origen a la causa ocurrió el martes de la semana pasada, a escasos kilómetros del acceso a la ciudad de Mercedes. Fischer, integrante de la comisión directiva del Club Comunicaciones, y Gigena, propietario de la Farmacia FarmaShop, circulaban en sus bicicletas por la Ruta Provincial 40, una práctica habitual para ambos.
Según las pericias preliminares, la camioneta conducida por Leiva impactó a ambos ciclistas desde atrás con una violencia tal que provocó el fallecimiento instantáneo de los dos deportistas. La escena descrita por los primeros intervinientes fue desgarradora, y la noticia corrió rápidamente por la ciudad, generando una ola de indignación y dolor que derivó en pedidos de justicia inmediatos.
La aplicación de la prisión preventiva en casos de homicidio culposo no es una medida automática en el sistema procesal penal, lo que resalta la particularidad de este fallo. La Juez de Garantías fundamentó la medida de coerción basándose en los riesgos procesales y la gravedad de las circunstancias que rodean el caso.
El Artículo 84 bis del Código Penal es la pieza fundamental de esta acusación. Dicho artículo establece penas de prisión de 2 a 5 años e inhabilitación especial de 5 a 10 años para quien, por la conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria de un vehículo con motor, causare a otro la muerte. Sin embargo, la fiscalía investiga agravantes que podrían elevar la escala penal:
La imprudencia manifiesta: El impacto por alcance (desde atrás) en una zona de visibilidad sugiere una negligencia significativa en la conducción. Condiciones reglamentarias: Se peritan las velocidades y el estado de la unidad de la empresa Adecoagro al momento del impacto. Ausencia de medidas evasivas: Los rastros en el asfalto son analizados para determinar si existió un intento de frenado o si el conductor se encontraba distraído.
Durante los próximos 90 días, Juan Carlos Leiva permanecerá detenido mientras la fiscalía completa la recolección de pruebas, incluyendo pericias accidentológicas finales, análisis toxicológicos y declaraciones de testigos presenciales que habrían circulado por la ruta en ese horario.
Más allá de lo jurídico, el caso ha calado hondo debido al perfil de las víctimas. Cristian Fischer era una figura central en el Club Comunicaciones, una institución que es orgullo de Mercedes. Su labor en la comisión directiva no solo se limitaba a la gestión deportiva, sino que era reconocido por su compromiso con la inclusión de jóvenes a través del básquet y el fútbol.
Por su parte, Cristian Gigena representaba al sector comercial y de servicios de la ciudad. Como dueño de la Farmacia FarmaShop, era un vecino al que todos acudían, valorado por su calidez humana y su predisposición para ayudar en temas de salud comunitaria. La pérdida simultánea de ambos hombres ha dejado un vacío institucional y social difícil de llenar.
Un punto de tensión en la causa es el vínculo laboral del imputado. Al momento del choque, Leiva conducía un vehículo de Adecoagro, una de las firmas agroindustriales más importantes de la región. Esto ha puesto la lupa no solo sobre la responsabilidad individual del conductor, sino también sobre los protocolos de seguridad vial de la empresa y la posible responsabilidad civil subsidiaria.
La querella, que se mostró satisfecha con la confirmación de la preventiva, busca asegurar que la investigación no sufra dilaciones. «No buscamos venganza, sino una sentencia ejemplificadora que refleje que la vida de los ciclistas en las rutas correntinas debe ser respetada», señalaron allegados a las familias.
Para entender por qué la decisión judicial de este lunes fue recibida con un silencio solemne en Mercedes, es necesario entender quiénes eran los hombres que perdieron la vida en la Ruta 40.
Cristian Fischer, de 46 años, era miembro del Club Comunicaciones, su nombre era sinónimo de «gestión con pasión». No era el dirigente que se sentaba detrás de un escritorio; era el primero en llegar para organizar los torneos infantiles y el último en irse tras las asambleas. Su muerte ha dejado a Mercedes en un estado de luto absoluto, suspendiendo actividades y rindiendo homenajes que se extienden por toda la provincia en el ámbito del básquetbol y el fútbol profesional.
Cristian Gigena, de 51 años, por otro lado, era el rostro de la confianza en el ámbito de la salud local. Su farmacia, FarmaShop, era más que un negocio; era un punto de referencia para los mercedeños. Gigena era conocido por su perfil bajo pero constante participación en causas solidarias. Su pasión por el ciclismo era su cable a tierra, una actividad que compartía con amigos y que lo mantenía conectado con la naturaleza del interior correntino.
Ambos compartían mucho más que el nombre de pila. Eran padres de familia, hombres de trabajo y deportistas que encontraban en las rutas de su tierra el espacio para el bienestar físico. Su muerte trágica ha puesto sobre la mesa una discusión urgente en Corrientes: la convivencia entre vehículos de gran porte y ciclistas, y la necesidad de una infraestructura que proteja a los más vulnerables en el tránsito.
La decisión de la Justicia de Mercedes de dictar 90 días de prisión preventiva es vista por la comunidad como un primer paso hacia la reparación. Mientras Leiva aguarda el proceso tras las rejas, Mercedes intenta sanar, recordando a Fischer y Gigena no por la forma en que murieron, sino por la huella imborrable que dejaron en sus instituciones y en el afecto de su gente.s

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