“Las juventudes siempre fueron estigmatizadas”


Por Mariano Nieva

Telam SE

Josefina Cingolani formada en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), explicó cómo de su tesis final nació, Trayectorias, itinerarios y disputas en el rock. Construcción juvenil de la cultura y producción cultural de la ciudad (2020) un trabajo que explica entre otras cosas, cómo el lamentable incendio del boliche de Once, afectó y acorraló a la escena conocida como Rock barrial. Asimismo, se expresó acerca de los artistas de rock oriundos de la ciudad de las diagonales que alcanzaron con el correr del tiempo gran notoriedad. Desde La Cofradía de la Flor Solar y Los Redondos pasando por Virus y Estelares y con continuidad en grupos como Guasones y El Mató a un Policía Motorizado: “Desde siempre la ciudad de La Plata fue un semillero, pero no solo de bandas sino también de múltiples expresiones artísticas como la plástica, el cine, el graffiti, la literatura, la danza y el teatro. Aunque claramente la música se destaca por ser el lugar de donde salieron los músicos que conformaron parte de la columna vertebral del rock nacional”.

En otro momento de la charla la socióloga y doctora en Ciencias Sociales al preguntarse ¿Qué es el rock platense?, ¿Qué lo caracteriza? y ¿Hay algo en el territorio que le otorga un sello particular?, explicó: “Comencé mi Doctorado y empecé a hacer el trabajo de campo que culminaría en mi tesis estudiando el período 2013-2018 dominado por una fuerte movida de rock indie en la ciudad, aunque sus inicios se pueden ubicar en 2004. Y de otras vertientes que me interesaron porque ocupaban lugares más marginales y que son estas bandas a las que se les han puesto esta etiqueta tan polémica al menos para mí como la de rock chabón. Una expresión más barrial que estaba peleando por volver a tener un espacio que había sido muy importante a fines de los ‘90 y principios del nuevo milenio y que lo ocurrido en Cromañón perjudicó enormemente”.

–  Hablemos de Trayectorias, itinerarios y disputas en el rock. Construcción juvenil de la cultura y producción cultural de la ciudad (2020) libro en base de tu tesis de Doctorado en Sociología.

– El libro es una parte de mi tesis de Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Donde específicamente me concentré en pensar el rock platense y de cómo se configura su circuito sin dejar de lado como es que arribo al mundo rockero en 2004, año en que estaba terminado el colegio secundario y sucede la tragedia de Cromañón. Luego y al surgir la posibilidad de publicarlo, tuve que adecuar el texto escrito en un lenguaje académico y hacerlo un poco más literario.

–  Un rock nacido en La Plata que le agrega además a su personalidad, una impronta propia de su geografía. Un casco urbano rodeado de un importante sector rural.

– Es verdad esto que vos decís, porque hay un imaginario muy fuerte en mostrar a La Plata solo como una ciudad rockera de casco urbano que se desarrolla en lugares como Pura Vida o Viejo Varieté. Y si bien esta es una porción posible del trayecto de los rockeros locales, hay también  mucho rock en  la periferia de la ciudad que rompe sus fronteras. Por eso, al escribir la tesis quería discutir esta idea que el joven rockero platense es de clase media, profesional, universitario y citadino. Porque hay muchas otras posibilidad de ser joven y rockearla en la ciudad de las diagonales. Como los pibes que viven en las periferias, en lugares como Olmos, Abasto o ciudades vecinas como Berisso y Ensenada. Por eso me parece muy importante tu observación para ayudar a deconstruir esta idea de primacía que tiene el sector urbano en esta ciudad y que a veces implica invisibilizar o marginalizar a la periferia.

– Además del espanto por tanta muerte que dejó lo ocurrido en República de Cromañón, se instaló también un estigma que cayó sobre el público que asiste a los conciertos de rock barrial que se hizo muy difícil de contrarrestar.

–  Es que desde siempre a las juventudes en distintos momentos de la historia les ha recaído estos procesos de estigmatización y culpabilización. Y en Cromañón sucedió con el público que fue esa noche a ver a Callejeros y que comparten con todas las demás bandas de rock barrial. Haciendo énfasis en las prácticas que hacían esas personas construyendo una operación que a mí siempre me impactó y es la que si escuchás tal música te comportás de determinada manera, lo que en Sociología llamamos teoría de la homología. Es decir que si son seguidores de estos grupos no sólo usan pirotecnia, sino que también son violentos, consumen drogas y son capaces de dejar encerrados a sus hijos en los baños mientras dura el concierto. Esto último desmentido categóricamente en la causa.

–  Esta mirada negativa que se posó sobre quienes se referencian con el despectivamente llamado “rock chabón” fue la responsable para que cada vez que haya un recital de algunas de estas bandas, las autoridades crean que en vez de cuidar al público haya que controlarlo.

–  Exacto, estas bandas que uno puede fácilmente agrupar bajo la categoría de rock barrial fueron las primeras censuradas a partir de ese verano de 2004. Con clausuras masivas, reglamentaciones nuevas y controles que hicieron que los que más sufrieran las consecuencias fueran esos pibes que todavía hoy te diría, son triplemente requisados para entrar a un recital. Porque no me canso de repetir que si vas a ver una banda de rock barrial a las chicas por ejemplo para ingresar nos sacan hasta la hebilla para el pelo. En cambio si vas a un recital de Babasónicos no te revisan y entrás sin problemas, como debería ser.





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