
Los incendios de la Amazonia están en un punto de no retorno. Este agosto terminó con más de 33000 focos activos y se supera año a año, siendo este agosto el más intenso de los últimos 12 años. Con casi un 90% de afectación sobre territorio de Bolivia y Brasil.
Los incendios, terminan cambiando la fisonomía del uno de los más importantes ecosistemas naturales, llevándolo a una rápida sabanización y su uso en agricultura y ganadería intensiva, desplazando y llevando a la extinción a especies nativas.
Para buscar un valor anterior ya en 2010 se llegó a la cifra de 45000 focos, pero es preocupante porque cada año se le gana terreno y se destruyen más hectáreas que terminan llevando al Amazonía a un punto de no retorno.
La gran pluma de humo llegó a Sao Pablo (2500 km) y cada vez se extiende más debido a las cantidades de hectáreas afectadas, áreas tan grandes como 29.000 km2 un 17% mas que en 2021. Y lo más preocupante que cada 4 ha destruidas 3 son de bosques nativos.
Este desequilibrio generado por la mano del hombre, dado que son selvas húmedas y no se encuentran condiciones para ser generados de manera natural, cambia de manera impredecible el régimen de lluvias en la región y afecta las reservas de agua en las cuencas del Amazonas y Matto Grosso, afluentes que sostienen la reservas más grandes de agua dulce del planeta.
La Amazonía es un gran reservorio de dióxido de carbono, que lo asimila y mantiene el equilibrio, la deforestación, hace que ese reservorio natural, nos devuelva a la atmósfera grandes cantidades de dicho gas, sumado a la pluma de humo que interfiere con la llegada de los rayos solares al suelo, agregando una variable más, cuya repercusiones a corto y mediano plazo se verá reflejada en cambios regionales, como niveles de precipitación y altura de los ríos , contribuyendo al déficit energético de la región, dada la cantidad de represas que son utilizadas para la generación de energía.
Fuente: Grupo Campo en Acción y Centro de Monitoreo MC SAT – Santa Fe
