Cristina Kirchner saludó a los militantes, en medio de las críticas de la oposición


Militantes del oficialismo volvieron a concentrarse ayer en las inmediaciones de la casa de la vicepresi­denta Cristina Kirchner, en momentos en que sigue el operativo policial en la zona, montado por el Go­bierno de la Ciudad.

Los manifestantes co­menzaron a arribar en ho­ras de la tarde, cuando se acercaba la hora de llegada de la titular del Senado, que finalmente arribó a las 19.40. La ex presidenta se bajó de su vehículo y dedicó algunos minutos a saludar a los militantes que volvieron a movilizarse para expre­sarle su apoyo, tras un fin de semana ajetreado por el vallado colocado alrededor de su domicilio.

En el Senado, Cristina Kirchner había recibido ho­ras antes a referentes de or­ganismos de derechos hu­manos, como la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y Taty Almeida. «No queremos que una mujer que gober­nó tantos años, con tantos méritos, sea perseguida», señaló Carlotto. Luego de un sábado de extrema tensión en las inmedia­ciones de la casa de Cris­tina Kirchner en Juncal y Uruguay, en el barrio porteño de Recoleta, la situación ayer fue más tranquila y no se registra­ron momentos de tensión entre los manifestantes y los efectivos policiales.

Por su parte, el minis­tro de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, de­fendió el operativo y la re­presión frente al domicilio de CFK y responsabilizó al kirchnerismo de lo sucedi­do, al tiempo que lanzó una advertencia: «No me va a temblar el pulso para usar la fuerza pública cuando tenga que hacerlo para re­cuperar la paz social». Asi­mismo, sostuvo: «Nuestra responsabilidad como fun­cionarios es agotar todas las instancias de diálogo antes de llegar a esa medi­da». Además, la líder de la Coalición Cívica (CC) Elisa Carrió, defendió al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, luego de los cuestionamientos que recibió por parte de la presidenta del PRO, Patri­cia Bullrich, por el accio­nar que tuvo la Policía de la Ciudad en las manifestacio­nes frente al departamento de la vicepresidenta. «Ca­rrió y los legisladores piden evitar bajezas personales y llaman a la reflexión a la señora vicepresidenta para que tome conciencia de que sus vecinos, en general, son gente de la tercera edad». 

En cambio la dirigente del PRO, Florencia Arietto, criticó la concentración de militantes en las puer­tas del departamento de la vicepresidenta, y sostuvo: «No tengo dudas de que están buscando un muerto. Viven de eso».s

Marcelo D’Alessandro defendió el operativo y la represión, y responsabi­lizó al kirchnerismo de lo sucedido en Recoleta.

En medio del clima beligerante, se suspendió la sesión en Diputados

En medio de la escalada beligerante a raíz de la ofensiva judicial contra la vicepresi­denta Cristina Kirchner y la reacción súbita de una militancia K resurgida, se suspendió hasta nuevo aviso la sesión especial prevista para mañana en la que iban a tratarse una batería de proyectos de ley. 

Cuando diputados del oficialismo y de la oposición recargaban municiones de cara a la sesión del miércoles, se produjo un «plot twist» que cambió el curso de los aconteci­mientos. Las escenas de máxima tensión del sábado pasado frente a la residencia de Cristina Kirchner, protagonizadas por la mi­litancia que fue a llevarle su adhesión a «la jefa» y la Policía de la Ciudad que aplicó un polémico vallado en las inmediaciones del lugar, alteraron el humor social en el arco político. Lógicamente, eso tuvo un correlato en los diputados que intercambiaron misiles a través de los medios y las redes sociales. Ese clima beligerante terminó de dinamitar las negociaciones. 

«El contexto político superaba las posibi­lidades de poder negociar una sesión. Iban a ser cuatro o cinco horas de cuestiones de privilegio y eso iba a desnaturalizar el pro­pósito de la Cámara de Diputados que es dis­cutir leyes», explicaron fuentes parlamenta­rias del oficialismo. 

Con la negativa de Juntos por el Cambio a acompañar la ley para prorrogar seis im­puestos nacionales, sumado a las vacilacio­nes en los diputados de las bancadas inter­medias, las cuentas para el Frente de Todos estaban demasiado ajustadas como para to­mar el riesgo. A partir de ahora, la idea del oficialismo es recuperar el diálogo y llegar a un acuerdo para acomodar la sesión la se­mana que viene, la última disponible antes del desembarco del Presupuesto 2023. 

No iba ser una sesión más, por varios fac­tores. En primer lugar, lo ya mencionado: el ensanchamiento de la grieta que aconteció en los últimos días, en que la centralidad de una reempoderada Cristina Kirchner corrió el foco del desbarajuste de las principales variables de la economía y el programa de ajuste fiscal del Gobierno.Las escaramuzas en Recoleta, frente al domicilio de la ex pre­sidenta (que Larroque caracterizó como un «santuario») no hicieron más que agigantar las llamas. El pedido de juicio político por parte de diputados de JxC contra Alberto Fernández por su desafortunada compara­ción entre el fiscal Diego Luciani, acusador de Cristina Kirchner en la causa Vialidad, y el fallecido Alberto Nisman («ojalá no se sui­cide como él») tampoco contribuía a bajar los decibeles. 



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